quarta-feira, 21 de dezembro de 2011

Entre colores

Usted me vino en sueños, entre las dos de la mañana y las cuatro, salía de mi vagina una calentura fuerte con olor a leche añeja.
No era la primera visita que usted me hacía,
usted estaba muy serio
yo sentía su sonrisa detrás del ojo derecho.
Me contaba de hechos pasados,
de toda una angustia que se disipaba con el placer sexual,
me contaba de otras vidas, cosas de provincia al interior de Brasil.

Clavaba fuerte sus brazos alrededor de mi cuello
nadie notaba la fuerza que vertía sus ojos, la avidez de sus palabras era un juego de niño
muy adentro usted provocaba mi ensangrentada carne, tenía siempre una mirada sin voz.
la violencia era una contracción brusca de librarnos de los actos comunes
para irse, usted siento firmemente en mi vientre apoyando las rodillas en mi estomago
nuestras respiraciones se habían cortado, levantándose por el aire su cuerpo profundamente tajado
sucumbió al abandono, un agotamiento lleno mis sentidos
queríamos encontrar  nuestros monstruos, darles un abrazo de extraordinaria violencia
por fin una lluvia tibia caía en torrentes y nos bañaba los pensamientos
expuestos a las heridas quebramos los huevos y salpicamos el honor

nos dejamos
frenéticos por tantos hilos
se trataba apenas de más un sueño sin sentido.

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